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Cómo elegir al arquitecto o constructora adecuada

Construcción  una decisión que no debe tomarse a la ligera

Elegir al arquitecto o a la constructora correcta es una de las decisiones más importantes al iniciar un proyecto de construcción. No se trata solo de levantar muros o diseñar planos atractivos, sino de proteger tu inversión, garantizar seguridad estructural y asegurar que el proyecto se ejecute sin sobresaltos.

Un error en esta elección puede traducirse en sobrecostos, retrasos, fallas técnicas e incluso riesgos para los ocupantes. Por el contrario, una buena elección se refleja en tranquilidad, orden, calidad y un resultado final que cumple (o supera) lo esperado.

A continuación, te explico qué aspectos realmente importan al momento de elegir al profesional o empresa que se encargará de tu obra.


1. Experiencia comprobada: más allá de los años, los resultados

La experiencia no se mide solo por cuántos años lleva alguien en el rubro, sino por el tipo de proyectos que ha ejecutado y cómo los ha resuelto.

Un buen arquitecto o constructora debe poder mostrar:

  • Proyectos reales ejecutados (no solo renders).

  • Fotografías del antes, durante y después de la obra.

  • Experiencia en proyectos similares al tuyo (viviendas, edificios, comercios, ampliaciones, etc.).

  • Capacidad para resolver imprevistos en obra.

La construcción es un proceso vivo: siempre surgen ajustes, interferencias o condiciones no previstas. La experiencia permite tomar decisiones técnicas correctas sin improvisar.

Desconfía de quien no puede mostrar obras reales o evita hablar de problemas que tuvo que resolver.


2. Formación técnica y respaldo profesional como constructora

Un proyecto bien ejecutado comienza con decisiones técnicas correctas, y estas solo pueden tomarse con formación profesional.

Asegúrate de que:

  • El arquitecto cuente con título profesional.

  • El equipo tenga respaldo técnico (ingenieros, calculistas, topógrafos).

  • La constructora opere formalmente como empresa.

La formación garantiza que el proyecto cumpla con:

  • Normativas municipales.

  • Criterios estructurales.

  • Seguridad constructiva.

  • Funcionalidad y habitabilidad.

La arquitectura no es solo estética; es técnica, normativa y responsabilidad legal.


3. Metodología de trabajo clara y ordenada

Un profesional serio no improvisa. Trabaja con procesos definidos que permiten planificar, controlar y ejecutar cada etapa del proyecto con criterio técnico.

Cuando una obra se realiza “sobre la marcha”, sin método, los errores aparecen tarde… y casi siempre se pagan caros. Por eso, antes de contratar, es clave que te hagas preguntas como:

  • ¿Cómo inicia realmente el proyecto?

  • ¿Se realizan estudios previos o solo se arranca a construir?

  • ¿Existe una planificación clara de tiempos y etapas?

  • ¿Quién controla la calidad de lo que se ejecuta en obra?

Si estas respuestas no están claras, es una señal de alerta.


¿Qué incluye una buena metodología de trabajo?

Una metodología profesional abarca todo el proceso, desde la idea inicial hasta la entrega final:

  • Levantamiento de información y necesidades del cliente: Todo comienza escuchando. Se analizan los requerimientos, el uso del proyecto, el presupuesto real y las expectativas del cliente. Sin esta base, cualquier diseño o presupuesto será incompleto.

  • Estudios técnicos previos: Aquí no hay atajos. Estudios como el estudio de suelos (SPT o corte directo) son fundamentales para definir el tipo de cimentación y evitar problemas estructurales futuros.

  • Planos completos y coordinados: Arquitectura, estructura e instalaciones deben estar correctamente integradas. La falta de coordinación entre planos es una de las principales causas de retrabajos y sobrecostos en obra.

  • Presupuesto detallado y transparente: Un buen método no presenta cifras globales “al ojo”. Cada partida está definida, cuantificada y valorada, permitiendo saber exactamente en qué se invierte cada boliviano.

  • Cronograma de obra realista: Se establecen tiempos claros por etapa, considerando rendimientos reales, secuencias constructivas y posibles contingencias. Esto evita atrasos injustificados y desorden en la ejecución.

  • Supervisión constante y control de calidad: La obra no se deja sola. Se supervisa la correcta ejecución, la dosificación de materiales, el cumplimiento de planos y la calidad del trabajo en cada fase.


4. Presupuestos transparentes y bien desglosados

El presupuesto es uno de los puntos más sensibles de cualquier proyecto… y también donde más errores y malentendidos se generan.

Un profesional serio no lanza cifras al “ojo” ni precios globales sin sustento. Un buen arquitecto o una constructora responsable presentan un presupuesto que explica, no solo que “dice un monto”.

Un presupuesto bien elaborado deja claro:

  • Qué se va a construir: Cada partida debe describir con precisión el trabajo a ejecutar. No basta con poner “obra gruesa” o “acabados”; se detalla qué incluye cada etapa.

  • Qué materiales se utilizarán: Tipo de materiales, resistencias, calidades, marcas referenciales o especificaciones técnicas. Esto evita sorpresas durante la obra y cambios que encarecen el proyecto después.

  • Qué incluye y qué NO incluye: La transparencia también está en lo que queda fuera. Permisos, estudios adicionales, imprevistos o trabajos especiales deben estar claramente definidos para evitar conflictos futuros.

  • Mano de obra, equipos y procesos constructivos: Un presupuesto profesional considera rendimientos reales, cuadrillas adecuadas, equipos necesarios y el proceso constructivo correcto, no solo el costo “más bajo”.


¿Por qué desconfiar de un presupuesto demasiado barato?

Porque muchas veces ese precio atractivo esconde problemas que aparecerán más adelante:

  • Omisiones técnicas importantes.

  • Uso de materiales de baja calidad o sin especificación.

  • Ausencia de estudios previos (como el estudio de suelos).

  • Mano de obra no calificada o mal remunerada.

  • Partidas incompletas que luego se cobran como “adicionales”.


5. Comunicación clara y acompañamiento constante

Una obra no debería ser una experiencia estresante para el cliente. Al contrario, debería ser un proceso ordenado, entendible y acompañado en cada etapa.

Parte fundamental de elegir bien a un arquitecto o constructora es encontrar un profesional que sepa comunicar, no solo construir.


Un buen equipo se caracteriza por:

  • Explicar las decisiones técnicas en un lenguaje claro: No todos los clientes son ingenieros o arquitectos, y no tienen por qué serlo. Un profesional serio traduce lo técnico a un lenguaje sencillo, permitiendo que el cliente entienda qué se está haciendo y por qué.

  • Responder dudas con paciencia y transparencia: Las preguntas no son una molestia, son parte del proceso. Cuando hay disposición para explicar, se demuestra dominio técnico y respeto por el cliente.

  • Informar avances y posibles ajustes a tiempo: La obra es dinámica. Cambios, imprevistos o ajustes pueden surgir, pero deben comunicarse oportunamente, con sustento técnico y alternativas claras. La sorpresa de último momento es lo que más genera desconfianza.

  • Escuchar las necesidades del cliente, no imponer soluciones: Un buen profesional orienta y recomienda, pero siempre considerando los objetivos, el presupuesto y las prioridades del cliente. Construir no es imponer, es trabajar en equipo.


6. Reputación y referencias reales

Hoy más que nunca, la reputación habla por sí sola. En un mundo digital, el trabajo bien hecho deja huella… y el mal trabajo también.

Antes de decidir con quién construir, es fundamental investigar un poco más allá del precio:

  • Revisa redes sociales y trabajos publicados: Las empresas serias muestran sus proyectos, procesos y resultados. No solo fotos finales bonitas, sino también avances de obra, detalles constructivos y trabajos reales.

  • Pregunta por referencias reales: Un profesional confiable no duda en mostrar obras ejecutadas o en facilitar contactos de clientes anteriores. La experiencia de otros es una de las mejores formas de validar un servicio.

  • Observa cómo responde a comentarios o consultas: La forma en la que una empresa comunica dice mucho de su profesionalismo. Respuestas claras, respetuosas y oportunas reflejan orden, compromiso y responsabilidad.


Conclusión: construir bien empieza por elegir bien

Elegir al arquitecto o a la constructora adecuada no es un detalle menor, es la base sobre la que se sostendrá todo tu proyecto. Una decisión informada te permitirá construir con seguridad, evitar sobrecostos innecesarios, cumplir plazos y, sobre todo, tener la tranquilidad de que tu inversión está en manos profesionales.

Un equipo serio no improvisa, no promete lo imposible ni trabaja a ciegas. Analiza, planifica, proyecta y ejecuta con criterio técnico, comunicación clara y responsabilidad en cada etapa de la obra. Esa diferencia se nota no solo en el resultado final, sino durante todo el proceso.


Si estás pensando en construir, ampliar o invertir, rodéate de profesionales que trabajen con metodología, transparencia y compromiso real. En nuestra empresa creemos que una buena obra no solo se mide en metros cuadrados, sino en confianza, calidad y satisfacción del cliente.


📩 Contáctanos y conversemos sobre tu proyecto. Estaremos encantados de asesorarte, evaluar tu idea y ayudarte a construir de forma segura, ordenada y profesional desde el primer paso.



 
 
 

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